• UK
  • 20:48 25 Nov 2009
  • |    Lima
  • 15:48 25 Nov 2009

"América Latina - Realizando el sueño" - Video

El Ministro de Asuntos Exteriores, Chris Bryant, asistió en julio pasado un evento en el Instituto para el Desarrollo en el Extranjero y pronunció un discurso sobre Latinoamérica – "Alcanzar el sueño".

El evento y el propio discurso se centraron en el papel de Latinoamérica en el mundo y de qué forma la UE y Latinoamérica necesitan colaborar en temas globales como el cambio climático y la crisis financiera internacional.

Chris Bryant

Latinoamérica – Alcanzar el sueño



"Algunos de ustedes sabrán que pasé algún tiempo en Latinoamérica en 1986. Definitivamente no puedo jactarme de ser un experto. Después de todo, estuve menos de un año. Pero fue un momento fascinante. Acababan de elegir a Alan García en Perú, que a los 34 años era uno de los líderes más jóvenes del mundo; la misma edad que Felipe González en España. Sendero Luminoso y Tupac Amaru aún eran muy activos y había toque de queda en Lima, donde estuve tres meses con los Padres Colombinos en el pueblo joven de Comas, donde la mayoría de las casas eran de paredes de cartón, pisos de tierra y con electricidad robada.

En Buenos Aires las cosas eran diferentes –especialmente en Belgrano-, donde estuve ayudando en una guardería para niños pobres. Alfonsín estaba en el poder y la moneda era el austral. Sin embargo, por todos lados podían verse las cicatrices de la dictadura: Muchos de mis compañeros estudiantes del ISEDET habían estado en prisión –algunos de ellos torturados. Un gran edificio ennegrecido que estaba en mi camino de todos los días a la escuela tenía escritas las palabras “aquí se fusiló” con pintura de aerosol.

El éxito en el cine -en un país orgulloso de su cine-, era La Historia Oficial, que narraba la historia de una mujer que poco a poco se da cuenta de que el hijo que ella y su esposo adoptaron es el hijo de uno de los sindicalistas “desaparecidos”.

Y luego una breve visita a Chile. Pinochet aún estaba en el poder, y asistí al funeral de un joven chileno que vivía en Estados Unidos pero a quien la policía había rociado con gasolina y encendido fuego. El ejército se presentó con gases lacrimógenos y cañones de agua –y todas las latas del gas tenían grabado “Hecho en Reino Unido”.

En el funeral la multitud –una gran multitud-cantaba ‘Gracias a la Vida’, una canción que escuché una y otra vez en diferentes partes del continente, y que me dejó tanto. Es un clásico. Igual que buena parte de la cultura latinoamericana hace virajes muy marcados. En cierto momento es una canción de amor, luego de protesta, y después nuevamente un tributo a la pasión y al esfuerzo humano. Menciono la canción porque al final, igual que mucho de la cultura latinoamericana, me parece que habla de sueños, de sueños personales y de grandes sueños políticos. Y a final de cuentas, el ideal político a final de cuentas se trata de hacer posibles los sueños personales.


La importancia de los sueños


Los más desvergonzados podríamos decir que los soñadores casi siempre terminan como políticos fracasados. Y con demasiada frecuencia los demagogos alrededor del mundo, cuando dejan de creer en sus sueños, han abusado de sus cargos. Desde luego, siempre debemos mantener los pies de los políticos bien plantados en el suelo.

Pero los políticos sin sueños no sirven de nada – y me atrevo a sugerir que las relaciones internacionales que no se basen o que no reconozcan los sueños, las esperanzas y las aspiraciones de la gente común siempre fracasarán.

Siempre se ha hablado del “sueño americano”, pero el “sueño latinoamericano” siempre ha sido igual de poderoso. En su corazón, el sueño de independencia, nunca mejor articulado que en el libro de los años 70 de Eduardo Galeano, Las Venas Abiertas de Latinoamérica. Ese sueño tiene que ver con la aspiración de determinar su propio futuro.

Pero, del mismo modo, es cuestión del sueño de prosperidad. O, por lo menos, la esperanza de escapar de la terrible pobreza –una consumación, comolo diría Shakespeare, piadosamente deseada. Uno de cada tres latinoamericanos sigue viviendo en la pobreza, y uno de cada diez enpobreza extrema. Para estas personas, los llamados “años dorados” pasaron sin dejar huella.

Latinoamérica ha visto muchos avances; millones de personas han salido de la pobreza, y ahora pueden soñar más allá del siguiente pago de la renta o de simplemente llevar comida a su mesa. El crecimiento ha sido fuerte la mayoría de los años desde 2002. E incluso en medio del actual descenso económico, muchos países han conservado niveles sensibles de regulación financiera, reservas internacionales y riqueza soberana. Si hay quienes pueden evitar una profunda recesión y las burbujas de activos, es Latinoamérica. Y los inversionistas británicos lo saben.

El sueño latinoamericano también es un sueño de paz y de seguridad. En 1971 Don Haldar Cáara, entonces obispo de señaló lo que llamó una “espiral de violencia” que afectaba al continente. Como análisis de su tiempo, tenía mucha razón. La violencia era producto de la amplia brecha entre ricos y pobres en muchas partes del continente. Siempre selocalizaban reductos de delincuencia donde se acentuaban más el tener y el no tener.

Desde entonces, algunos países se han embarcado en ambiciosas reformas de justicia y policía. Apoyamos este tipo de trabajo en toda Latinoamérica, no sólo en espíritu, también mediante nuestros fondos y experiencia – lo mismo en forma directa que a través de agencias internacionales. Queda mucho por hacer: en algunos países, sistemas de justicia endebles, cuerpos policiacos corruptos e ineficientes y drogas ilícitas suman al problema.

El cuarto y último sueño que quisiera agregar es el sueño de autodeterminación. No de autodeterminación para crear su propio país, sino de autodeterminación individual: la capacidad de decidir por ti mismo cómovivir tu vida. Brecht tenía razón en que primero tienes que resolver la cuestión básica de los alimentos. El derecho de hablar sobre las cosas que te afectan, a tu familia, a tu comunidad es parte esencial de la existencia humana. Y muchas de las pujantes democracias de Latinoamérica son un claro testimonio de lo anterior.

Digo todo esto a 199 años de que Simon Bolivar llegó al Reino Unido en busca de apoyo a su movimiento de liberación/independencia. Recibió ayuda en ese tiempo, y el Reino Unido sigue estando dispuesto a apoyar las legítimas aspiraciones políticas de un continente que quiere tener la libertad de escribir su propia historia.

He hablado de los sueños y aspiraciones de Latinoamérica, pero lo mismo se aplica a Europa. Es fácil olvidarlo, pero Europa ha sufrido dictaduras de izquierda y de derecha desde que tengo memoria. En España, Grecia, Polonia y Hungría había cárceles para presos políticos. Espero que ya hayamos cerrado este capítulo de nuestra historia.

Contactos globales, retos globales, soluciones globales


Viendo hacia adelante, hay retos y oportunidades siempre presentes que nos unen. Quizás suene como un cliché decir que el mundo de hoy escada día más global – pero igual que la mayoría de los clichés, tiene buena dosis de verdad.

Latinoamérica y el Reino Unido están conectados cada vez en más formas. Cada que alguien migra en alguna dirección, o viaja como turista, o abre un negocio, se hace una conexión. Dichas conexiones pueden ser pequeñas o grandes, locales oglobales.

Quisiera tomar tres de estas conexiones globales y explorarlas más a fondo.

La primera es nuestro trabajo conjunto para combatir el declive económico,el cual ha afectado a todos los países sin importar sus políticas económicas. Y se necesitarán acciones globales coordinadas para podersalir de la recesión. Me da mucho gusto que el G20, del cual tres miembros son del continente, en abril pasado haya acordado medidas ambiciosas para lograrlo. Y espero que el Primer Ministro pueda contar con su apoyo para más acuerdos en la próxima cumbre del G20.

El libre comercio ha hecho la mayor aportación a elevar los niveles de vida en todo el mundo desde hace varias décadas. Vale la pena calificarlo: cada vez se reconoce más que el libre comercio también debe ser comercio justo. No hay futuro a largo plazo cuando una de las partes gana y la otra pierde.

La segunda conexión global es nuestra cooperación para garantizar la seguridad global. Un mundo globalizado genera amenazas globalizadas. Los mismos flujos de capital que viajan  alrededor del mundo generando avances también pueden ser usados para financiar el tráfico de drogas o el terrorismo. Cuando los terroristas y las bandas criminales logran cruzar fronteras y coordinar sus actividades mediante el internet – no hay país que pueda enfrentar con éxito estas amenazas solo. Y hoy, en el cuarto aniversario de los ataques terroristas del 7 de julio en Londres, este tema adquiere especial validez.  

El tercero, y quizás el mayor, la conexión entre el Reino Unido y Latinoamérica es nuestro trabajo para combatir el cambio climático global. Es un tema que toca muchos otros y multiplica diversas amenazas. El cambio climático peligroso no es tansólo una cuestión ambiental. Dificulta más alcanzar la prosperidad: podría contraer nuestras economías hasta una quinta parte. Dificulta alcanzar la seguridad: la escasez de agua podría provocar movimientos masivos de pueblos, causando resentimiento y, peor aún, levantamientos civiles.

Los países de Latinoamérica abarcan un amplio espectro de temas de cambio climático: desde el derretimiento de los glaciares en los Andes, que amenaza el suministro de agua para 40 millones depersonas; hasta la creciente desertificación que convertirá tierras fértiles en inútiles y generará migración y levantamientos sociales.

Todos los ojos están sobre Copenhague. Es nuestra mejor y última oportunidad de limitar el impacto del cambio climático. Tiene que haber un acuerdo de avances en diciembre si es que deseamos que el calentamiento no rebase el límite de 2°C en la próxima década. Para alcanzar dicho acuerdo será necesario contar con los países de Latinoamérica. Ustedes tienen vínculos que nosotros no tenemos –con grupos como el G77 y otros. Por favor, aprovéchenlos.

Lidiar con todos estos temas globales nos acercará cada vez más. Ningún país o región por sí solos pueden manejar los problemas de hoy; así que los caminos en los que nos encontramos poco a poco, pero definitivamente, encuentran convergencia. Y, por lo tanto, necesitamos colaborar con más eficacia. Eso significa mayor cooperación en la ONU y otros organismos internacionales en los que podemos marcar la diferencia en estos temas.

Algunos retos fundamentales


En conclusión, quisiera dejarles algunos retos clave:

  1. Para el Reino Unido y Europa – aprovechen la oportunidad de mirar hacia Latinoamérica, pero no detrás de la lente de asociaciones y estereotipos del pasado, sino con los ojos bien abiertos a las posibilidades que ofrece el continente.
  2. En particular, a las empresas británicas, pongan atención en el enorme potencial de la gente de Latinoamérica. Es un continente de más de 500 millones de habitantes, llenos de talento y oportunidades para las empresas británicas.
  3. Y para Latinoamérica en general, tres súplicas:
  • colaboren con nosotros para aprovechar al máximo las instituciones internacionales, porque todos estamos en un objetivo común que únicamente se puede alcanzar si trabajamos en estrecha colaboración.
  • Ponerse a la altura del desafío del cambio climático este otoño. Pueden dar forma a políticas y colaborar para alcanzar un acuerdo en Copenhague, el cual alejará al mundo del catastrófico cambio climático.
  • En algunos países considerar la seguridad personal y la estabilidad política como un complemento (inseparable) de la libertad política. Los derechos humanos no son un artículo opcional, ni mucho menos de lujo. La paz sin justicia y la justicia sin paz no son más que quimeras.

Por último, hay otra canción de los años 80 - Solo le Pido a Dios, de León Greco, que cantaba Mercedes Sosa. Es una plegaria, una inspiración, esperanza, compromiso, que no seremos indiferentes al dolor, a la injusticia, a la guerra y, aún más importante, al futuro. El Reino Unido y Latinoamérica tienen una historia común, comparten valores y, espero, comparten la determinación de no ser indiferentes al futuro.




Volver al principio